
Es la quinta entrega de la saga escrita por J.K.Rowling, basada en el libro con el mismo nombre. Con respecto al libro es a mi parecer uno de los mejores, junto con el tercero (el primero y el segundo quizás dejen un poquito que desear a lectores un poco más adultos) y aparte de ser el que más páginas tiene (893) es el de mayor contenido literario, y, por consiguiente, el más difícil de adaptar a la gran pantalla.

Los actores principales son a mi parecer bastante buenos, y se les nota que han ido mejorando desde aquellos niños que veíamos en 2001 con "Harry Potter y la Piedra Filosofal". Gary Oldman en el papel de Sirius Black se sale, sencillamente. Magnífico, teniendo en
cuenta su imágen en la vida real. Michael Gambon en el papel de Dumbledore tampoco lo hace nada mal, y su rival, Voldemort (Ralph Fiennes) también actúa de maravilla, aunque su papel es "más fácil" puesto que la careta de serpiente tapa parte del rostro. Alan Rickman en el papel del profesor Severus Snape está formidable. El vestuario muy logrado para todos, y la película bastante bien dirigida por David Yates.
El apartado de efectos especiales merece quitarse el sombrero. Entre la nitidez de la pantalla del cine y el sonido envolvente, parece que eres tú mismo el que lanzas los hechizos.
En esta película, la trama es bastante más compleja que las anteriores, con escenas unas detrás de otras sin dejarte apenas tiempo para un respiro de humor, pero que por suerte, hay alguno. Los críticos profesionales se quejan de no sé qué y no sé cuánto, pero creo que no saben lo difícil que es adaptar un tochazo de libro a poco más de dos horas de película.


