lunes, 21 de julio de 2008

Cielo e Infierno, Infierno y Cielo


Más de una vez me he parado a reflexionar sobre las historias bíblicas que nos cuentan, y que leemos. Son historias pintorescas, originales, y milenarias. Historias que relatan hechos tales como el pecado original, el bien y el mal, los justos y los pecadores, el cielo, el infierno... Y me pregunto: ¿Algo de eso existirá?

¿A quién podemos preguntar? Teóricamente si hacemos el bien iremos derechitos a un lugar paradisíaco, con millones de frutas exóticas, aves de mil colores, plantas, flores, vegetación por doquier... en ese sitio no existe el dolor, ni el sufrimiento, tan típicos de la vida terrenal. Ahora bien, haz el mal y estarás jugando con Pedro Botero y Hitler al escondite para toda la eternidad... ¿es así eso?







"A partir de ahora iré a la Iglesia, seré un buen cristiano -te dicen- ya verás". Perfecto. Ve a la Iglesia, dales dinero a los pobres, no juegues, no jures, no bebas, no fumes...tampoco te viene bien abusar de los picantes. Casi todo lo que nos gusta es Tierra de Satanás. O pecado... Si tu número de teléfono tiene "666" olvídate de llamadas. Caerás en el infierno.Irremediablemente. A no ser que Jesucristo y el Diablo se pongan de acuerdo en el tiempo que te pases en el purgatorio. Cosa difícil.
En el cielo las cosas son fáciles: tan solo hay que mirar el anuncio de Filadelfia. Nubes, cielo azul, levitación... por no hablar de la agradable temperatura (todo el Edén en si es regulable para cada individuo), las Vestales en cueros, la fauna, la alegría...y un venerable y paternal anciano que te cuida y te ama: Dios.

En el infierno... las cosas se van complicando algo: Las nubes y los felices pajarillos se convierten en ríos de fuego y horribles bestias antropófagas con ansias de jo...robarte "vivo". El paternal anciano cambia su túnica blanca e inmaculada por la piel de una serpiente, roja como la sangre. La barba que luce es afilada y demoníaca. Su largo pelo plateado se conmuta ahora por unos afilados cuernos de macho cabrío. Sus dientes se afilan, y ahora son colmillos. También le sale rabo, y en vez del embriagador halo de luz que rodeaba su figura ahora porta en la mano un peligroso tridente.




Si cumples con las normas de la doctrina cristiana irás al cielo. "¿Y si no las cumplo?"-pregunto.
"-¡¡Al infierno!!". Bien. Vayamos a ver a un Imám musulmán. Todo aquel que no cumpla la doctrina de Alá será castigado. Preguntémosle a un rabino judío, y lo más seguro es que obtengamos la misma respuesta. Pero la misma respuesta de él, del Imam, y seguro que si preguntamos a un líder religioso hindú nos dirá lo mismo. Buda es el camino.
¿Cómo sabemos cuál es la real? Si hemos nacido en occidente seremos cristianos (en su mayoría). Pero... ¿¿y en el resto del mundo?? ¿existe la reencarnación? Nadie lo sabe. Al menos eso creo. O eso quiero creer.